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Zenú Escritura alterno: Senú   El pueblo se localiza en los resguardos de San Andrés de Sotavento, Departamento de Córdoba y en El Volao, en el Urabá Antioqueño. Hay numerosos asentamientos, parcialidades y propietarios individuales en Córdoba, Sucre, Antioquia y Chocó. La mayor parte de la población habita en el resguardo de San Andrés de Sotavento. En el municipio de Tolú Viejo, departamento de Sucre, en el Alto San Jorge, departamento de Córdoba se encuentran comunidades que están en proceso de reconstrucción, las cuales si bien no mantienen continuidad territorial, se encuentran unificadas en el Cabildo Mayor del Resguardo de San Andrés de Sotavento. La población estimada alcanza las 34.566 personas. No conservan su lengua aborigen.         

           

El Caribe colombiano fue sitio de paso obligado para los  pobladores de América del Sur y durante el perido colonial, para los múltiples grupos étnicos que convivieron en la provincia de Cartagena.  Antes de la conquista, la sociedad senú estaba organizada en  103 cacicazgos distribuidos en el territorio en tres provincias: Fincenú, Pancenú y Zenufana, entre las que  se mantenía un constante intercambio económico. El sector de los Finzenú, ubicado sobre el río Sinú, estaba dedicado al tejido y la cestería; los Panzenú, localizados sobre el río San Jorge, producía los alimentos, y los Zenufana, ubicados entre los ríos Cauca y el Nechi, trabajaron la orfebrería. Las provincias etaban a cargo de un cacique,  hombre o mujer, quien tenían un control de todos los aspectos de la sociedad.   La cultura Sinú se destacaba por su excelente manejo de la ingeniería hidráulica, como lo evidencia la construcción de un sistema eficiente de canales que llegó a cubrir 600.000 hectáreas por aproximadamente dos mil años.  Su extensa red de canales artificiales entre los ríos San Jorge, Sinú, Cauca y Magdalena,  permitieron controlar el régimen de inundaciones  entre los ríos, conduciendo el excedente de sus aguas a sus salidas naturales, aprovechando el sedimento y tejiendo una gran red de comunicaciones fluviales.De acuerdo a los cronistas, la unidad política de la sociedad Senú se había perdido en el siglo XV, momento en el cuál solo subsitían dos grandes cacicazgos. Debido a  la ubicación de sus territorios, rápidamente se establecieron encomiendas y luego, en el siglo XVIII las ciudades que hoy se extienden en la región.  A partir del siglo XIX la dinámica económica y social de la zona se caracterizó por la llegada de las misiones,  el surgimiento de grandes haciendas ganaderas y sucesivas explotaciones de recursos en el territorio indígena.   Dentro de las creencias actuales de los senú la devoción a los santos ocupa un lugar preponderante. San Simón Blanco, San Simón de Ayuda y San Simón de Juego son objeto de grandes fiestas anuales en las que los hombres se disfrazan de mujeres. Otros santos, los “santos de piedra” permanecen en urnas de madera a las que se les hace ofrendas permanentemente.    Los asentamientos de los senu  tienen en su mayoría una plaza central alrededor de la cual se disponen las viviendas, semejantes a las de los campesinos de la región. Estas son construidas con caña y palma, rodeadas de un patio.  Estos caseríos se forman a partir de los lazos matrimoniales entre dos o tres familias que comparten un territorio. En las casas vive generalmente una pareja, las hijas solteras y los hijos varones  con sus respectivas familias.   La organización social senú tiene un acento matrilíneal, reflejado en la predominacia del apellido materno. La herencia se realiza de forma bilateral. Tradicionalmente el matrimonio se hacía mediante el rapto de la novia. El compadrazgo tiene un papel importante dentro de las relaciones de la comunidad.   Hasta  hace algunos años existía la figura del Capitán, a cargo de las  tres parcialidades en las que se dividía el resguardo. El pueblo senú en la actualidad, se halla organizado en cabildos locales. Se destacan las regiones de Sucre y Córdoba donde las comunidades se encuentran organizadas alrededor del Cabildo Mayor del Resguardo de San Andrés de Sotavento y en cabildos menores, en el Alto San Jorge. Las comunidades con mayor grado de organización, están vinculadas a la Organización Indígena de Antioquia. Políticamente la lucha por la tierra ha sido la constante de sus demandas.   Los senú  se dedican a la ganadería, a la agricultura y a la producción de artesanías. En esta última actividad son famosos por la elaboración del sombrero "voltiao" o “vueltiao”, actividad de la cual derivan parte de su sustento, especialmente las mujeres. Existe la división del trabajo por sexo y edad, de acuerdo a la cual los niños son los encargados de conseguir el agua para uso doméstico, mientras las mujeres dedican su labor a las actividades del hogar, ayudan en los cultivos y trabajan la artesanía. Por su parte,  el hombre es el responsable de  la agricultura, de construir las viviendas y cuando posee poca tierra o carece de ésta, también de las artesanías. De los productos cultivables sobresalen el plátano, yuca, fríjol, ñame y cacao. Además practican la cría de especies menores. Se emplean como jornaleros en las fincas de los terratenientes de la vasta región donde se mueven.   Fuentes: Arango y Sánchez, Los pueblos Indígenas de Colombia, 1997. Dane: Censo 1993 -Proyección 2001-.Ministerio de Agricultura, Organización Nacional Indígena de Colombia. Memorias. Los Pueblos Indígenas de Colombia. Un reto hacia el nuevo milenio, Bogotá, 1998.Romero y Lozano. Sendero de la Memoria Un Viaje por la Tierra de los Mayores. Bogotá, Colombia, 1994.Turbay Sandra. Los Zenues (Informe). Universidad de Antioquia. 1991

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