Barí
Nombre alterno: motilón, barira, dobocubi, cunausaya
Viven en la frontera con Venezuela en la Serranía de los Motilones, departamento de Norte de Santander; habitan una región de bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo. Su población se estima en 3.617 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística Chibcha. Desde tiempos prehispánicos la zona se caracterizó por el permanente contacto intercultural entre los grupos de las regiones circundantes. Para el momento de la conquista, ocupaban un extenso territorio desde Los Andes venezolanos hasta la Serranía del Perijá. El grupo mantuvo su resistencia a la “pacificación” durante casi cinco siglos desarrollando mecanismos de adaptación, como su patrón de residencia múltiple que permitió el relativo aislamiento de las poblaciones. Sin embargo, las misiones capuchinas lograron establecerse en su territorio desde épocas tempranas, permitiendo el contacto con la sociedad mayoritaria. A partir de la primera década del siglo XX, se hicieron concesiones para explotaciones petroleras en el territorio Barí, incentivando la apertura de carreteras y la colonización masiva de la región; ante lo cual, la reacción de los indígenas fue violenta, provocando el inicio de un largo proceso bélico en contra de las petroleras que se prolongaría hasta los años sesenta. La acción misionera se intensificó en la zona y continúa hasta el presente, desarrollando una política de “integración y desarrollo” de las comunidades barí y yuko. Dentro de su cosmovisiónSabaseba, héroe mítico, moldeó y estructuró la tierra hasta darle su forma actual. A partir de su comportamiento, los barí aprendieron los rudimentos de su cultura y la forma de explotar correctamente el medio ambiente. La tradición mítica es reside en todos los miembros del grupo, razón por la cual no hay una figura que se designe como especialista
Su patrón de residencia tradicional se caracteriza por la posesión de tres bohíos dispuestos en forma cíclica, habitados periódicamente por cada grupo local. El bohío o casa comunal -rectangular u ovalada- es el centro de la cultura y de la actividad Barí, rodeado por un conuco principal y otros secundarios. Actualmente se presenta una tendencia -impulsada por los misioneros- hacia la adopción de un patrón fijo de residencia por medio de la construcción de caseríos, en parte como estrategia de defensa del territorio que poseen. Sin embargo, en algunos lugares aún se mantienen los bohíos estaciónales, a pesar de la introducción de la ganadería y de los cultivos comerciales. Dos de sus asentamientos principales reciben el nombre de Hitayosara e Ikiakarora.
Socialmente se organizan en comunidades locales cuyas relaciones de parentesco están definidas en función del grupo de residencia. Estas comunidades se dividen en hermanos consanguíneos y hermanos políticos. La unidad mínima de trabajo es el “hogar” constituida por un grupo de hombres “hermanos” y sus esposas afines. Su sistema político es igualitario y se basa en el reconocimiento de diversos roles transferidos de generación en generación.
Practican la horticultura de tala y quema, la pesca y la cacería. Su cultivo tradicional es la yuca dulce, aunque se han adoptado otras especies como el plátano, el maíz, la caña y el cacao. Es frecuente la cría de cerdos y aves de corral para su venta en el mercado. Complementan estas actividades con el jornaleo. Algunos grupos intercalan prácticas comerciales y tradicionales de subsistencia. Fuentes: Arango y Sánchez. Los pueblos indígenas de Colombia 1997.Dane: Censo 1993 -Proyección 2001-.Jaramillo Gómez, Orlando. “Los Bari”, en: Geografía Humana de Colombia, Nordeste Indígena, Tomo II, Instituto de Cultura Hispánica, Bogotá, 1993.
Datos de documento
Archivos adjuntos: 0
No existen documentos adjuntos
|
Versión del documento 1.2, última modificación hecha por Angela Caro el 02/06/2007 a las 12:36
|
|
Comentarios: 0