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Awa   Nombre alterno: kwaiker, cuaiker, cuaquier, coiquer                            Se ubican en la parte occidental del macizo andino, desde la cuenca del río Telembí hasta la parte norte del Ecuador; están repartidos en varios resguardos en los departamentos de Nariño y Putumayo,  municipios de Cumbal, Mallama, Ricaurte y Barbacoas, así como en  Villa Garzón. Su población se estima en 15.364 personas. Su lengua esta clasificada actualmente dentro de la familia lingüística Barbacoa, aunque en la literatura etnográfica tradicional aparece dentro de las lenguas de la familia Chibcha. Comparten su territorio con grupos afrocolombianos.  Durante la colonia, los grupos de la región, denominados genéricamente como “Barbacoas”, fueron agrupados en “pueblos de indios”, de acuerdo al modelo hispánico de poblamiento. La presión colonizadora de la región aumentó significativamente al convertirse esta zona en uno de los principales yacimientos auríferos y centros portuarios -en el caso de Barbacoas-, situación que obligó a los indígenas a desplazarse fuera de su territorio tradicional. Su localización en uno de los ejes de comunicación entre el litoral y la meseta andina, ha influido significativamente en la conformación de su territorio, el cual se ha visto afectado por los auges mineros, las guerras civiles, los procesos de colonización ganadera, maderera y de cultivos ilícitos, además de las grandes obras de infraestructura como la carretera hacia el mar. A partir de los años sesenta, cuando se intensificó la llegada de colonos, mineros y extractores de aceites de palma, muchos indígenas tuvieron que reiniciar los procesos migratorios.    La mayor concentración indígena se encuentra en el municipio de Ricaurte, debido en parte a las condiciones climáticas que permiten una mayor actividad agrícola. Estos mismos factores han favorecido la colonización de estas tierras y otras áreas en detrimento de los asentamientos indígenas, principalmente en las zonas cercanas a la carretera y centros de mercadeo, como es el caso de Talambí, Numbí, Puente Piedra, Pialapí, San Pablo, Cuayquer Viejo, Vegas y El Diviso.   Debido al proceso de colonización de la región, los awa actualmente han adoptado costumbres de los pueblos campesinos; sin embargo, conservan muchos aspectos de su pensamiento tradicional que sustentan los sistemas de juridicidad y organización social.   Dentro de su cosmovisión el mundo está poblado de seres sobrenaturales. La magia cumple un papel importante al igual que la práctica de los  rituales católicos.   Su patrón de residencia se caracteriza por la dispersión de sus asentamientos a lo largo de los ríos. Viven en casas elevadas separadas entre sí, por varias horas de camino, construidas en hoja de palma de chonta y gualte. Los asentamientos tienen un núcleo de casas perteneciente a las personas con lazos directos de consanguinidad, quienes a su vez ejercen funciones de dirección del asentamiento.   Su sistema de filiación es patrilineal; las parejas próximas a casarse tienen un período de “amaño” que puede durar varios meses,  seguido por la asignación, por parte del padre de la novia, de un terreno para que la nueva pareja construya su vivienda y empiece a cultivar. Aunque el usufructo de la tierra es individual, su trabajo se hace generalmente entre grupos pequeños unidos por lazos de parentesco.   En su modelo de organización política no existe una autoridad determinada, razón por la cual los principios de reciprocidad y las sanciones sociales juegan un papel importante. En los últimos años se han organizado en el nivel regional, bajo el nombre de Unión Indígena del Pueblo Awa -Unipa- para reclamar la constitución de resguardos y de tierras en su favor.   Aunque la caza fue su actividad de subsistencia tradicional, las condiciones desfavorables de su entorno los han obligado a desarrollar otras actividades económicas como la agricultura, la pesca y la crianza de animales domésticos. Su sistema agrícola se centra en la técnica de “tala y pudre”. El principal producto es el maíz, el cual se combina con la siembra de yuca, fríjol, caña de azúcar y plátano. En las tierras no aptas para la agricultura, se recogen productos comestibles, plantas medicinales y madera para la construcción. La extracción de oro de aluvión ocupa un renglón complementario dentro de su economía.  Fuentes:Arango y Sánchez. Los pueblos indígenas de Colombia 1997.                       Dane: Censo 1993 -Proyección 2001-.Martínez, Edgar et.al. Comunidad Cuayquer, Diagnóstico Preliminar, Pasto, Colombia, 1984.        Preafán, Carlos C., Azcárate Luis José. Sistemas  Jurídicos Cocama y  Awa, ICAN, Bogotá, 1997.Osborn, Anne. Estudios sobre los indígenas Kwaiquer de Nariño, Colcultura, ICAN e ICBF, Bogotá, 1991.

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