Arhuaco
Nombre alterno: ijka, bintukua, ika, aruaco
Habitan las cuencas altas de los ríos Aracataca, Fundación y Ariguaní en la vertiente occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta, en jurisdicción de los departamentos de Cesar, La Guajira y Magdalena; ocupan también las zonas aledañas al límite inferior de su resguardo, en los ríos Palomino y Don Diego en la vertiente norte y en la vertiente sur oriental, las cuencas altas de los ríos Azúcarbuena y Guatapurí. Comparten una parte del territorio con los kogui y los wiwa. Su población es de 14.799 personas y su lengua pertenece a la familia lingüística Chibcha. El término Arhuaco, como se les ha llamado generalmente a los ika, fue acuñado por los españoles para denominar a la región situada en la vertiente sur del macizo, diferenciándola de otras provincias como la Tairona y Chimila. El término se generalizó a todos los indígenas de La Sierra Nevada de Santa Marta que sobrevivieron a la conquista hasta el siglo XIX.
La historia de los indígenas ijka, se remonta a la época de la conquista cuando la incursión española en el territorio diezmó a los llamados indígenas Taironas. Una vez culminadas las campañas de pacificación de las provincias indígenas que habitaban el territorio de La Sierra, la precaria situación de Santa Marta durante el período colonial, permitió a los sobrevivientes un relativo aislamiento territorial que propició su proceso de reconstitución étnica. Los indígenas adoptaron nuevos patrones de subsistencia y residencia en función de su ubicación en zonas mucho más pendientes que las ocupadas por los españoles años atrás. A finales del siglo XIX el Estado otorgó el control de la zona a las misiones capuchinas; así, bajo los preceptos de La Regeneración, los misioneros tomaron la jurisdicción de la península de La Guajira y de la Sierra Nevada, lugares que para entonces se denominaban como “territorios nacionales”. Simultáneamente los auges colonizadores de los refugiados de las guerras civiles, también contribuyeron en la construcción del tejido social y económico del territorio Arhuaco.
Dentro de su cosmovisión el mundo lo conforman dos pirámides sostenidas sobre una misma base. Internamente, se estructura en nueve mundos, cada uno con su propia tierra y sus propios habitantes. La tierra está ubicada en el quinto piso. Hacia arriba los mundos se hallan emparentados con la luz y hacia abajo están emparentados con la oscuridad. Al igual que los kogui se consideran descendientes de los primeros padres y por lo tanto, hermanos mayores de otros pueblos.
Su patrón de residencia es relativamente móvil, en función de la posesión de dos o tres “fincas” en distintos lugares del resguardo. En ellas construyen viviendas redondas o rectangulares, techadas en paja. Los pueblos en los cuales se congrega la población frecuentemente, tienen una casa ceremonial masculina alrededor de la cual se ubican las casas.
Actualmente los arhuaco no son un grupo homogéneo, algunos sectores han desarrollado como estrategia socio-política el arraigo de sus tradiciones, mientras otros han adoptado características de la sociedad mestiza como el vestido y la lengua. Sin embargo, los distintos sectores de la sociedad continúan participando activamente en la toma de decisiones políticas y en otros aspectos de su cultura.
En su organización social practican un patrón de descendencia unilineal. De acuerdo a la tradición se organizaban en clanes y linajes. Políticamente el sistema organizacional de los arhuacos puede verse como una pirámide en cuyo punto más alto se encuentra Nabusímake -su capital- y la figura del cabildo como máxima autoridad.
Su patrón de asentamiento se caracteriza por unidades productivas dispersas, conocidas como fincas, ubicadas en una misma zona. Cada “finca”, es explotada por la unidad doméstica conformada por una familia nuclear. Tienen acceso a dos pisos térmicos diferentes lo que les permite tener una mayor variedad de productos para el consumo y el comercio. A diferencia de los kogui, el pueblo arhuaco practica, como principal actividad económica, la ganadería, específicamente de ganado vacuno y lanar. La dieta alimenticia se complementa con la agricultura, que tiene en el cultivo de café su principal producto. En tierra fría se produce papa, arracacha, batata, ajo, col, cebolla. En la parte templada se cultiva fríjol, aguacate, maíz, ahuyama, caña de azúcar, plátano, guineo, yuca, tabaco y coca –hayu-, ésta última utilizada en la vida cotidiana y ritual.
Fuente: Arango y Sánchez. Los pueblos indígenas de Colombia 1997.Dane: Censo 1993 -Proyección 2001-.Fundación Pro Sierra Nevada de Santa Marta, Proyecto de Cooperación Colombo Alemán. “Plan de desarrollo Sostenible de la Sierra Nevada de Santa Marta, 1997. Romero, María Eugenia y Nicolás Lozano. Sendero de la Memoria Un Viaje por la Tierra de los Mayores. Bogotá, Colombia, 1994Uribe, Carlos Alberto. “La gran sociedad indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta en los contextos regional y nacional.”, en: Encrucijadas de Colombia Amerindia; ICAN, 1993. Uribe, Carlos Alberto. “La Sierra Nevada de Santa Marta” en: Geografía Humana de Colombia, Nordeste Indígena, Tomo II, Instituto de Cultura Hispánica, 1993.
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